Rincón de escritorio vintage

Tanto si solo sirve para colocar el portátil como si, por el contrario, se utiliza para pasar allí las jornadas de trabajo, el mueble de escritorio es imprescindible. Hoy en día, más aún, dado el protagonismo que ha adquirido el teletrabajo en la vida de muchas personas. Tanto si le dedicas una habitación entera como si le reservas un pequeño rincón en el salón, es importante organizarlo bien para sentirte a gusto. ¿Qué mejor para ser productivo que un espacio bien optimizado? A continuación te ofrecemos algunos consejos y trucos para organizar tu rincón de trabajo de la mejor manera posible.

Una habitación completa

Si tienes suerte, quizá tu vivienda cuente con una habitación que pueda servir de despacho. En primer lugar, hay que definir algunas prioridades. El tamaño de la habitación, si vas a pasar mucho tiempo allí, si estás solo o tienes que compartir el espacio, si vas a recibir clientes, etc. En función de estos criterios, podrás elegir el tamaño del escritorio, la forma y los materiales: madera, vidrio templado, acero... Tienes la posibilidad de adaptar el mobiliario a tu gusto. Si compartes la habitación, ¿prefieres trabajar uno al lado del otro o de espaldas? Un separador, como un biombo, por ejemplo, puede permitirte «dividir» el espacio y dejar a cada uno su zona. Si recibes clientes, un escritorio colocado de espaldas a la pared y unos sillones le darán un aire profesional. Para un estilo más acogedor, un rincón con sofá y mesa de centro quedará de maravilla; siempre y cuando, claro está, el tamaño de la habitación lo permita.

¿No hay espacio? ¡Aprovecha al máximo el salón!

Si, por el contrario, no tienes la posibilidad de dedicar una habitación a tu despacho, existen numerosas opciones de distribución. Dependiendo de la distribución de tu salón, tienes diferentes opciones. Un poco escondido en un hueco, detrás del sofá, en una esquina, debajo de una escalera, oculto en un armario… No faltan ideas. No obstante, habrá que adaptar el tamaño del escritorio al espacio del que dispongas. Los modelos pequeños, sencillos y de líneas limpias se integrarán perfectamente en la decoración; los escritorios suspendidos se fijan a la pared y se pliegan, ¡todo un ahorro de espacio! Separar el rincón de trabajo del salón con una estantería abierta o una librería acristalada de madera maciza también resulta ser una buena idea.

¿Y por qué no en el jardín?

Otra opción es construir un despacho en el jardín. Por supuesto, esta alternativa, reservada a quienes disponen de un trozo de terreno, permite separar físicamente la casa del lugar de trabajo. La transición entre la oficina y el hogar es una auténtica ventaja para el bienestar anímico y permite desconectar de verdad. El hecho de tener que salir de casa e « ir a la oficina» puede ayudar a organizar mejor el tiempo de trabajo y evitar así tener que adelantar tareas en plena noche porque la oficina está justo al lado. Por supuesto, una instalación de este tipo conlleva un coste considerable y habrá que solicitar una licencia de obras y pagar el impuesto sobre bienes inmuebles, ya que se añade una habitación a la vivienda.

Espacios de almacenamiento funcionales

Expedientes, material de oficina… quien dice «despacho» dice, inevitablemente, papeleo que hay que ordenar. Una vez más, hay que optimizar el espacio en función del lugar y de la estancia de que se disponga. En un despacho cerrado, uno puede permitirse muebles destinados exclusivamente al almacenamiento. Librería, armario, cajonera con ruedas, cómoda… Hay mucho donde elegir. En el salón, en cambio, puede que falte espacio. En ese caso, se opta por un escritorio con cajonera integrada y/o cajones. Puedes colocar estanterías en la pared; algunos escritorios «dos en uno» cuentan con módulos de estantería o librería integrados.

La decoración: ¡dé rienda suelta a la creatividad!

En este aspecto, el único límite es tu imaginación. En función del estilo de escritorio que hayas elegido y de su ubicación, tienes mil y una posibilidades. Minimalista, acogedor, industrial, elige una decoración que se adapte a tu personalidad y en la que te sientas a gusto. ¿Por qué no pintar una pared para dar un toque de color? No obstante, se recomienda optar por colores que estimulen la creatividad o, por el contrario, que sean relajantes para poder concentrarse bien. Los azules, los verdes o los colores pastel quedan de maravilla. Por el contrario, hay que evitar colores como el negro o el rojo en superficies grandes, ya que pueden perturbar la concentración. ¿Y por qué no colgar cuadros con imágenes inspiradoras? ¿Pequeños objetos decorativos divertidos o recuerdos de viajes? La idea es convertir esta estancia en un lugar propicio para la concentración, pero sin que por ello resulte austera.

Tómate tu tiempo para definir tus necesidades y buscar inspiración a tu alrededor. Tu entorno, Internet… No faltan buenas ideas. Ahora ya tienes todas las claves para acondicionar tu rincón de trabajo. ¡Ahora te toca a ti!