Comedor de estilo escandinavo

Más de 70 años después de que se acuñara el término, el diseño escandinavo sigue estando más de moda que nunca. Este estilo de decoración está muy arraigado en la historia de los países del norte de Europa, sobre todo por la importancia que conceden a la naturaleza, a los conceptos de autosuficiencia y a la ecología. Combinando estética y funcionalidad, no se pierde en florituras. Su objetivo es sencillo: hacer que la decoración de interiores sea accesible para todos, al tiempo que simplifica la vida cotidiana. Un sutil equilibrio entre estética y funcionalidad cuya influencia perdura aún hoy en día. Si quieres adoptar el estilo escandinavo, este artículo está pensado para ti. Te permitirá, al mismo tiempo, aprender algunos pasos sencillos y económicos para aplicarlo a tu hogar.

¿Qué es el diseño escandinavo?

El diseño escandinavo se inspira en la corriente Bauhaus, originaria de Alemania, a la que debemos los fundamentos de la arquitectura nórdica tal y como la conocemos hoy en día. Basado en movimientos que se remontan a finales del siglo XIX y principios del XX, el estilo nórdico debe mucho al estilo de vida de los países que lo conforman. A pesar de su aparente sencillez, en el estilo escandinavo todo está cuidadosamente pensado. Los muebles siempre están reducidos al mínimo sin perder nada de su funcionalidad. Las formas combinan a la perfección con el tono de las paredes, cálido y reconfortante. Esto resulta aún más llamativo cuando adquieres unas sillas escandinavas, con sus reposabrazos curvados y sus respaldos redondeados.

En cuanto a las lámparas, estas complementan el espacio y suelen ser cilíndricas. La madera es la protagonista y se pueden añadir toques de metal, pero depende de ti encontrar el equilibrio adecuado para lograr un resultado armonioso. Pero veamos con más detalle los fundamentos que hay que conocer para dotar a tu hogar de un ambiente nórdico acogedor.

Práctico y minimalista: ¡dos palabras clave del diseño escandinavo!

A menudo fabricados con materiales naturales como la madera, la lana y el cuero, el mobiliario escandinavo se ha ganado un hueco en el mundo del diseño al dar prioridad a la funcionalidad y la accesibilidad. Las sillas de diseño nórdico, con su asiento tipo sillón, son un ejemplo típico de esta maestría. De hecho, representan la fusión asequible entre muebles caros y muebles económicos, pensados para el uso diario. También destaca el uso de la madera, que establece un vínculo con la naturaleza, tan apreciada por nuestros vecinos del norte de Europa. Un aparador escandinavo de madera maciza es un ejemplo perfecto: sobrio, sólido y diseñado para durar.

Muchos de los elementos de la decoración escandinava se inspiran, por ello, directamente en formas naturales, como las hojas y las líneas curvas que se encuentran en la botánica. El uso de colores claros se debe, por su parte, a la casi permanente presencia del sol durante el verano, que inunda de luz el interior de los espacios. Adoptar un ambiente escandinavo para tu interior hará que tus estancias parezcan más amplias, gracias a la luminosidad que aportan los colores claros.

Algunos consejos clave para adoptar el estilo escandinavo

Gracias a sus colores neutros, el estilo escandinavo es bastante versátil. Elige para tus paredes una base en blanco, blanco roto o beige claro y muebles de madera, sin adornos, para potenciar al máximo el aspecto acogedor de tu hogar. Si prefieres los colores oscuros, decántate más bien por un estilo industrial.

Para el resto de elementos decorativos, puedes utilizar tonos pastel que combinarán a la perfección con el color de las paredes y con los elementos de madera. Elige elementos principalmente de pino, roble, haya y fresno, que pueden estar teñidos o blanqueados. Piensa también en optar por estanterías abiertas, que servirán tanto de almacenamiento como de muebles de exposición para tus diferentes objetos. Los detalles se pueden completar con plantas de interior, que siempre aportan un toque natural, sobre todo en la ciudad, donde la vegetación escasea. Además, las mantas aportarán un toque final acogedor a tus estancias. Evita todo lo que sea de plástico o sintético y da prioridad a lo natural. Además de su aspecto estético, que resulta más atractivo, ¡lo que realmente caracteriza a un buen mueble escandinavo es, sobre todo, su durabilidad!

El diseño escandinavo se ha integrado muy bien en la corriente modernista que lo vio nacer. Al igual que este, pretendía hacer accesibles a todas las clases sociales los objetos cotidianos, al tiempo que creaba un nuevo paradigma: claridad, naturaleza y autonomía. Ese es el ADN del estilo escandinavo, relativamente fácil de aplicar, incluso para quienes no son expertos en decoración. Una de las razones de su éxito es, por otra parte, que muchas personas buscan un interior en el que se aproveche al máximo el espacio y se destaque la naturaleza. Esto se consigue mediante el uso de materiales naturales, colores adecuados y plantas de interior. Tanto en verano como en invierno, el diseño escandinavo se concibe como un refugio de bienestar, que combina el placer visual con la practicidad del día a día. ¡Solo tienes que inspirarte en él para realzar tu hogar!